Anomalías del Útero

  • Al nacer pueden existir alteraciones en la forma del útero.

  • Pueden causar complicaciones en el embarazo.

  • Algunas pueden corregirse con cirugía.


Existe un grupo de anormalidades del útero, presentes desde el nacimiento, que se conocen como anomalías Mullerianas. El nombre proviene de dos estructuras en el embrión llamadas conductos de Muller, que luego se fusionan y dan origen al útero y las trompas de Falopio. Durante el desarrollo del embrión, este proceso puede alterarse creando dos úteros independientes (útero didelfo), un útero con una pared que divide la cavidad (septo o tabique uterino) y otro número de anomalías variadas.


En general, cuando hay anomalías de este tipo, no existe dificultad para embarazarse, pero sí se aumenta el riesgo de aborto y parto prematuro. Cuando esto ocurre, pueden hacerse cirugías con el objetivo de optimizar la cavidad uterina para la gestación. Un ejemplo es la resección del tabique uterino.


Existe un caso especial, al cual se le ha dado el nombre de Síndrome de Rokitansky, en el cual falla completamente la formación del útero. Estas mujeres tienen ovarios normales, pero hay una ausencia del útero; por ello, para lograr un embarazo, deben extraerse los óvulos y ser fecundados en el laboratorio (Fecundación In Vitro). Además, estos deben transferirse al útero de otra mujer para que lleve la gestación por 9 meses (útero subrogado).


Otros problemas uterinos pueden adquirirse después del nacimiento. El más frecuente es la formación de adherencias en el interior del útero (sinequias - síndrome de Asherman) posterior a procesos inflamatorios, frecuentemente asociados a abortos o partos infectados. Esto puede incluso ocluir totalmente la cavidad uterina, con lo cual el sangrado menstrual desaparece totalmente. En la mayoría de estos casos, pueden hacerse tratamientos mediante la liberación de las adherencias en una intervención quirúrgica y obtener embarazos posteriores.




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